VII
“Vendrás conmigo” -dije, sin que nadie supiera
dónde y cómo latía mi estado doloroso,
y para mí no había clavel ni barcarola,
nada sino una herida por el amor abierta.
Repetí: ven conmigo, como si me muriera,
nadie vio en mi boca la luna que sangraba,
nadie vio aquella sangre que subía al silencio.
¡Oh amor, ahora olvidemos la estrella con espinas!
Por eso cuando oí que su voz repetía
“¡vendrás conmigo!”, fue como si desataras
dolor, amor, la furia del vino encarcelado
que desde su bodega sumergida subiera
y otra vez en mi boca sentí un sabor de llama,
de sangre y de claveles, de piedra y quemadura.
XV
Desde hace mucho tiempo la tierra te conoce:
eres compacta como el pan o la madera,
eres el cuerpo, racimo de segura substancia,
tienes peso de acacia, de legumbre dorada.
Sé que existes no sólo porque tu ojos vuelan
y dan luz a las cosas como ventana abierta,
sino porque de barro te hicieron y cocieron
en Chillán, en un horno de adobe estupefacto.
Los seres se derraman como aire o agua o frío
y vagos son, se borran al contacto del tiempo,
como si antes de muertos fueran desmenuzados.
Tú caerás conmigo como piedra en la tumba
y así por nuestro amor que no fue consumido
continuará viviendo con nosotros la tierra.
XCLL
Amor mío, si muero, y tu no mueres,
amor mío, si mueres y no muero
no demos al dolor más territorio,
no hay extensión como la que vivimos.
Polvo en el trigo, arena en las arenas,
el tiempo, el agua errante, el viento vago
nos llevó como grano navegante.
Pudimos no encontrarnos en el tiempo.
Esta pedrera en que nos encontrarnos,
¡oh pequeño infinito! Devolvemos.
Pero esto es amor, amor, no ha terminado,
y así como no tuvo nacimiento
no tiene suerte, es como un largo río,
sólo cambia de tierras y de labios.
Estas son mis estrofas favoritas…. que acaso no expresan la máxima expresión de aquel sentimiento que denominamos amor!… Bueno cada persona varia en su análisis.